NOTA #3 · No necesitas un alimento mágico que “equilibre tus hormonas”.
¿Cuántas veces has leído que un alimento concreto puede “equilibrar tus hormonas”?
Aguacate. Semillas. Frutos secos. Chía. Algún batido verde...
Y empezamos a pensar que quizá nos falta ese alimento que va a poner nuestro ciclo en orden.
Yo también pensaba: “Me falta esto, y cuando lo tenga voy a mejorar tal cosa”.
Pasaban los meses… y nada cambiaba de verdad.
Porque quizá el problema no era la falta de ese elemento concreto, sino la idea de que todo se puede resolver encontrando una única pieza.
Pero las hormonas no funcionan así.
Es fácil pensar que incorporar un alimento concreto va a “equilibrar” nuestro sistema. Y las redes sociales nos lo ponen todavía más fácil: siempre parece haber un alimento nuevo que debemos incorporar para conseguir una mejor ovulación, un ciclo más regular o unas hormonas “en equilibrio”.
Pero no existe un alimento mágico capaz de equilibrar por sí solo tu ciclo menstrual.
Lo que sí existe es una alimentación que, en conjunto, puede aportar la energía y los nutrientes que tu cuerpo necesita para funcionar.
Y esto es importante.
Porque cuando la ingesta energética resulta insuficiente para las necesidades del organismo, especialmente cuando se mantiene en el tiempo, el cuerpo puede adaptar diferentes funciones. Entre ellas, puede verse afectada la función reproductiva y el ciclo menstrual.
No hablamos entonces de que falte un alimento.
Hablamos del conjunto: cuánto comes, qué variedad existe en tu alimentación, cómo distribuyes las comidas, cuánto ejercicio haces... y cómo se mantiene todo esto a lo largo del tiempo.
Y aquí entra el ejemplo del famoso aguacate.
El aguacate aporta principalmente grasas monoinsaturadas, además de fibra, folato, potasio y otros micronutrientes.
¿Es interesante incluirlo en tu alimentación?
Sí.
¿Por qué “equilibra tus hormonas”?
No.
Es simplemente un alimento nutritivo que puede formar parte de una alimentación variada.
Puedes añadirlo a una tostada, acompañarlo de huevo, incorporarlo a una ensalada o combinarlo con una fuente de hidratos de carbono y proteína.
Y esto, aunque parezca menos espectacular que una cápsula o un “superalimento”, es mucho más interesante.
Porque cuidar de tus hormonas no consiste en encontrar el alimento superestrella —como la canción—.
Consiste en comer suficiente, comer variado y darle a tu cuerpo de forma habitual lo que necesita.
A veces no necesitamos añadir otra cosa.
Necesitamos dejar de buscar constantemente la pieza que falta.
Porque mientras estamos pendientes de encontrar la solución, podemos estar dejando de actuar sobre aquello que sí podemos mejorar en nuestro día a día: nuestra alimentación, nuestro descanso, nuestro movimiento, nuestra recuperación y nuestros hábitos.
No se trata de encontrar “eso” que lo arregla todo.
Se trata de construir hábitos que, juntos, bien diseñados y mantenidos en el tiempo, ayuden a cuidar nuestra salud.
Laura.

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